Categoría: Seguridad

  • Seguridad: a modo de introducción

    Seguridad: a modo de introducción

    Muchas son las definiciones y variados los métodos preventivos; pocas son las personas, instituciones y comunidades que los ponen en práctica en un mundo tan cambiante y vulnerable como el que estamos viviendo.

    Hablar de seguridad implica ir más allá de las definiciones y de esos métodos. Hablar de seguridad significa ser más ciudadano; implica desarrollar las posibilidades naturales de cada persona para hacer un uso adecuado y eficaz de sus aptitudes y conocimientos.

    La educación comienza desde la niñez. Por eso, la seguridad de hoy en día debe entenderse como una realidad integral: no abarca únicamente a las instituciones del orden, sino también a las familias, los centros educativos, los lugares de trabajo y todas las demás actividades de la vida cotidiana.

    La sobrepoblación urbana, la exclusión social y el fortalecimiento de una sociedad de consumo se han convertido en ejes fundamentales del crecimiento de la delincuencia común y organizada.

    La seguridad de hoy en día, más que una necesidad, es un derecho; un derecho estrechamente vinculado a la libertad de las personas y de los pueblos. Sin seguridad no hay libertad y, por consiguiente, tampoco hay calidad de vida ni progreso sostenible.

    Tenemos que comenzar a educar oportunamente a nuestros descendientes y hacer de nuestros entornos lugares de esparcimiento y convivencia familiar. Hay que poner en práctica una lógica más preventiva y menos represiva.

    Siéntase ciudadano del país que sea, aporte con el ejemplo. Pensemos en un país, una región y un hemisferio más fortalecidos en educación, prevención y seguridad. Este consenso es una responsabilidad de todos. Es el momento de comenzar a generar puntos de inflexión que nos conduzcan a un mundo más seguro y más libre.